TECNICA CLAROSCURO

DIBUJO:

Nociones de Perspectiva:

Antes de pretender dibujar del natural, conviene darse cuenta de la dirección de las líneas que componen un objeto, es decir, saber por qué unas se alejan, otras se desvían y otras se acortan.

A fin de formarse una idea clara de la dirección de la líneas en perspectiva, hay que situarse en el ángulo de una habitación y, colocando a poca distancia de los ojos una regla paralela a cualquiera de las paredes laterales, moverla hasta que su arista siga ña dirección de la línea formada por la intersección de la pared con el techo; proceda de igual manera con relación a la línea del piso, es decir, a la formada por la pared con el suelo. Se notará que la línea superior parece descender; la inferior, por el contrario, subir, y que ambas si se prolongan indefinidamente, tienden a juntarse en un punto enfrente y a la altura del ojo del observador.


Colorido y Colores:

El colorido es aquella parte de la pintura que enseña a aplicar las luces, las sombras y los colores convenientes a los objetos que se quieren representar.

Los colores son, artísticamente hablando, los materiales de que se sirve el pintor para traducir sus pensamientos y para rep`roducir la naturaleza. La variación, la concordancia y la aplicación de los colores, constituyen el colorido, que es, después del dibujo, la parte más importante. Su belleza y su efecto consisten en la justa representación de los colores locales y de los tonos de color con los cuales las cosas se manifiestan a nuestros ojos.

Prescinidiendo de lo que constituye la escuela propia de cada pintor, consideremos sólo dos procedimientoa técnicos. Dichos procedimientos pueden reducirse a dos: pintura transparente y pintura opaca.

Los pintores antiguos cuidaron en suma grado de la transparencia, condición importante del colorido. Para obtenerla, unos bosquejaban un claroscuro con colores muy diluidos, como se usa en la acuarela, aplicando después una ligera capa de color que dejase transparentar la tinta primera; otros disponían sus bosquejos con colores espesos, y mediante veladuras conseguían igualmente la máxima transparencia.

De los colores en general:

El color local es el que presenta cada objeto en su respectiva posición; el tono, la armonía. producto de la concordancia de los colores locales, según el grado de luz y de sombra, mayor o menor, y según la fuerza de las proyecciones y de los reflejos.

Científicamente, el color es puro cuando no está mezclado con la luz blanca; es intenso cuando tiene gran luminosidad. Los colores poco intensos parecen oscuros; los que tienen una intensidad luminosa muy pronunicada, parecen claros.

Un color que al mismo tiempo sea puro e intenso es saturado.

Las propiedades intrínsecas de los pigmentos colorantes son: o tierras u óxidos de minerales, o lacas. La naturaleza misma nos provee de ciertas tierras y de ciertos óxidos, que se emplean tal como ella nos lo suministra.

Los colores son transparentes u opacos. Generalmente, los oscuros gozan de la primera propiedad; los claros, de la segunda. La diferencia entre ambos estriba en que en el color transparente la luz atraviesa su masa si detenerse en la superficie, como sucede, por el contratio, con los colores opacos.

En pintura, un color claro opaco, extendido ligeramente sobre otro oscuro, lo empaña y lo vuelve gris; en cambio, un color oscuro transparente, superpuesto a otro claro, le da mayor brillo.

Los transparentes producen mucho efecto en las veladuras; los opacos son excelentes para dar fuerza en las luces cuando se pinta con mucho cuerpo de color; pero en la sombras muy profundas deben emplearse con cautela porque dan poco realce.
Claroscuro:

Aunque se posea un gran surtido de materias colorantes, cada una con su nombre peculiar, en pintura, sin embargo, no se reconocen más que tres colores tiemples o primitivos: amarillo, rojo y azul.

Teóricamente, los colores primitivos serían el rojo, el verde y el violeta.

El amarillo, el rojo y el azul, mezclados dos a dos, crean otros tres colores, tan distintos y vivos como ellos mismos: el amarillo y el rojo dan el anaranjado; el rojo y el azul, el violeta; el amarilo y el azul, el verde.

Los colores no solamente son susceptibles de cambiar de matiz al combinarse con otros, sino que pueden modificar sus otnos, aclarándose u oscureciéndose, sobre todo si se les agrega o color blanco o color negro.

En pintura se llama claroscuro el arte de las luces y de las sombras.

El claroscuro sirve para dar realce a los objetos, explicando su forma, porque el contorno no viene a ser más que una especie de sección perpendidular.

La perspectiva aérea toma mucha parte en el claroscuro. Cuando el cielo está sereno, el ambiente ilumina los objetos que estan en la sombra. La luz al aire libre, si el sol está nublado, es la más adecuada, porque entonces todo el paisaje adopta un tono general armonioso, es decir, que casi toda la masa del aire se halla iluminada por igual. Es preciso considerar que las sombras nunca están por completo privadas de luz; al contrario, los objetos del primer plano deben distinguirse perfectamente, aunque sumergidos en la sombra, la cual nunca parecerá empañada como la del último plano, donde se desvance en un tono azulado, mezcla de tinieblas y de luz.


Catálogo de los colores principales para la pintura al óleo.

El blanco representa la luz, la ausencia de todo color; tiene grandísima afinidad con el amarillo pálido.
El color amarillo sigue inmediatamente al blanco; se destaca, y a lo lejos se altera poco. Dá, generalmente, una tinta cálida y agradable, y es le mejor agente para obtener efectos de sol, de tono vigoroso, sobre todo si se le reaviva con rojo.
El rojo se detaca con fuerza; unido al amarillo, su tinta cálida resalta más. el azul, por el contrario, lo debilita.
El color violeta ocupa en la pintura al aire libre, un lugar importante. Lo constituye la mezcla del azul y de encarnado; su color complementario es el amarillo, porque dicho color no entra en su composición.
El verde es un color secundario, formado de amarillo y de azul; contrasta con el rojo. Es agradable a la vista y da una riqueza considerable de tinta.
El azul es casi siempre una tinta fría. Es agradable a la vista, y generalmente da al paisaje una nota poética.
Pardo, a causa de su tinta reporada, el pardo se adapta muy bien para la combinación de los tonos locales del primer plano, tanto más si se propende al rojo, amarillo o negro.
El negro representa la ausencia completa de la luz. Mancha los demás colores, los oscurece, pero al mismo tiempo los hace perder su pureza y su brillo.


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